Mi camino a la libertad del dolor
Tras años de dolor lumbar y pélvico, más de 30 médicos, dos operaciones y un neuroestimulador, descubrió el enfoque de GoiGroup. Con GoiGroup y sesiones de psicología aprendió a confiar en su cuerpo y recuperó su libertad.
Buenos días Inés,
Te quería contar un poco mi testimonio.
Llevo desde 2016 con dolor lumbar y desde 2017 con dolor de suelo pélvico.
Tras el peregrinaje de médicos de no recuerdo cuantas especialidades (más de 30 médicos, eso seguro), fisios, quiropracticos, pruebas diagnósticas, unidades del dolor, infiltraciones, medicaciones fortísimas, radiofrecuencias, y un pastizal gastado, a finales de 2019, me operaron del suelo pélvico, de ambos nervios pudendos por Síndrome Atrapamiento del Nervio Pudendo y a principios de 2020, me hicieron una artrodesis L4-L5-S1 por dolor lumbar.
La verdad es que, respecto a dolor del suelo pélvico, la operación supuso un antes y un después. Mi dolor desapareció completamente. No fue un camino fácil porque tuve que hacer rehabilitación específica pero finalmente, el problema se había resuelto.
La espalda en cambio, fue otra historia. El dolor persistía tras la operación y en abril de 2021, me pusieron un neuroestimulador que por supuesto tampoco funcionó. Lo siguiente eran las bombas intratecales de morfina. Ahí me planté. Dije ” esto no es vida con 44 años”.
Y apareció Arturo Goicoechea. O mejor dicho, me atreví a dar crédito a sus ideas.
He de reconocer que me interesé en su teoría del dolor por falta de opciones. Pero la verdad, es que, tras el estupor inicial, sonaba lógico.
Me decía a mí misma ” esto me tiene que funcionar porque no tengo más cartuchos”.
Empecé a hacer sesiones con Álvaro Giter, en Madrid, tras preguntaros por fisios con vuestro enfoque.
Empecé a recuperar libertad. Con 44 años empecé a correr. ¡¡Lo que no había hecho en mi vida!! Me reincorporé al trabajo.
Y así seguí unos meses hasta que vino la famosa recaída. La gorda.
Mi pareja, familia y amigos.” Vaya, demasiado bonito para ser verdad”
Por supuesto, mi alerta se reactivó enormemente. Nueva baja laboral, pérdida de confianza en mi cuerpo. Y así aterricé con Maite Goicoechea. Sesiones online Vitoria-Madrid.
Maite aparte de ser un ser humano excepcional, como profesional es muy didáctica. Empecé a estudiar mucho, a empaparme de todos los artículos de vuestra página web, a leerme los libros de Arturo. No he hecho ningún curso, solo el de recaída.
Como resultado de aquello, me queda un cuaderno de apuntes estupendo y un montón de conocimientos de cómo funciona mi SNC y los mecanismos de alarma de mi cerebro.
Poner en práctica lo que Maite me enseñaba, no era nada fácil. Cuando tu espalda duele horrores, es muy complicado no ponerse nerviosa, confiar, moverse, no obsesionarse con ¿y si no mejoró nunca? ¿Y si el dolor no se va jamás? ¿Y si esto no funciona? Esas preguntas me torturaban.
Pero con el apoyo de Maite y la perseverancia natural que tiene una, seguí apostando por este nuevo enfoque.
Paralelamente y por recomendación de Maite, empecé con una psicóloga formada por vosotros en dolor, Nerea. Más sesiones Madrid Vitoria. Y feliz. Me está ayudando mucho en general y también a identificar de donde viene las alarmas y las rigideces: desde la niñez, por circunstancias de crianza que no vienen al caso.
Vamos poco a poco juntas deshaciendo la madeja y eso que el entorno laboral y familiar no lo ponen fácil. Y ya voy teniendo un buen kit de herramientas psicoemocionales.
A día de hoy estoy trabajando, salgo a andar, hago deporte, viajo, entro y salgo, bailo, me agacho, me siento como me da la gana, cargo peso, etc. El dolor lumbar no ha desaparecido pero ya no condiciona mi vida. Sé que desaparecerá y en caso de que no lo haga, ya sé por qué está y hemos llegado a acuerdos.
Hoy confío más en mi cuerpo, no compro los mensajes fragilizantes y acudo a los médicos cuando toca, pero dando la opción al cuerpo de resolver por sí solo antes. Con un poco de ayuda Goico, hasta mi novio ha dejado de tener alergia al polen.
He tenido un par de recaídas de dolor de suelo pélvico serias, pero he conseguido enredado en ellas con eso de : ya sabes qué está pasando, vida normal y paciencia con tu cerebro. Y sé que de la espalda he tenido muchas y tendré. Y no pasa nada.
Si tuviera que resaltar algo, resaltaría, más allá de la experiencia a nivel personal de maduración que traen el dolor y el sufrimiento mental y emocional, la adquisición de un conocimiento muy valioso por el que permites a tu cuerpo “ser” y “fluir” frente a la teoría mainstream de la medicina y de la sociedad de “no poder”, “no deber”, “no forzar”, “no hacer”.
A nivel psicológico, me queda mucho camino pero estoy aprendiendo una barbaridad.
Así que Arturo, Inés, Maite y Nerea, millones de gracias por la biología que enseñáis, las herramientas psicoemocionales adquiridas y la libertad que eso me da.
Os mando mi testimonio por si sirve a alguien.