De meses de infierno a escalar sin miedo
Sanitaria con dolor pélvico invalidante, sin diagnóstico, saltando de profesional en profesional. Un libro de Arturo le cambió la vida: en un mes dejó la medicación y volvió a escalar. Hoy, sin dolor y con un embarazo que confirmó que su cuerpo funcionaba perfectamente.
Ya son unos tres años y medio desde que una fisio me recomendó un libro de Arturo y fué el inicio de mi recuperación. Llevaba ya meses de infierno, con un dolor pélvico que en pocos días me anuló completamente y sin ningún diagnóstico, pasé semanas saltando de un profesional a otro sin lograr mejora. El libro en cuestión era el de «Migraña, una pesadilla cerebral», me lo leí aunque en mi vida había tenido una migraña… Me dijeron que cambiará migraña por «dolor pélvico» y así comencé mi camino con vosotros.
Me apunté a tus correos, lloré muchísimo con el mensaje de bienvenida y me puse manos a la obra. Me leí todos los libros de Arturo, las entradas del blog, videos de youtube, el curso de las cuatro baldosas… Y en un mes, estaba sin medicación escalando. No sin dolor todavía, pero convencida de que aquel era el camino. Fué muuuy duro, cada pasito era un esfuerzo enorme pero mereció la pena, y mucho.
En noviembre me auto regalé por cumpleaños el curso de Know Pain y nada de hacerlo despacito como recomendaban Maite y María… ¡No podía! ¿Cómo nadie me había contado esto hasta ahora? Y siendo sanitaria, que me había pasado horas estudiando las vías del dolor, no me lo podía creer…
Volví al trabajo tras seis meses de baja y cada día me encontraba con más fuerza y menos miedo. Cancelé todas las citas médicas (unidad del dolor, ginecólogo, urólogo), fisios, homeopatas aún con el dolor muy presente, pero ya estaba en la vida que quería vivir de nuevo y el dolor no era importante en las decisiones que tomaba. Así, y todavía con el síntoma bastante cansino y mil miedos encima, me quedé embarazada y fue la certeza de que mi cuerpo funcionaba perfectamente.
Nunca sé responder cuándo se desvaneció el dolor, lo hizo en algún momento del proceso. Al principio eran momentos sin dolor, luego horas, días y de repente me dí cuenta de que no estaba. Aquel «dolor crónico» ya no tenía sentido y se esfumó. Y con ello, otros síntomas del pack como acúfenos, ansiedad, hormigueos en piernas…
Pues nada, que eras la única que no había dado las gracias del grupo y siempre estaba pendiente de escribirte. A Maite y María las ví en consulta y a Arturo en la firma del libro del Fnac en Donosti. Y a tí te leo todos los días porque siempre saco algo interesante, y también porque me meo de la risa con tus anecdotas.