Lo que un plátano nos enseña sobre síntomas
Te juro que esto va sobre síntomas:
A mi pareja no le gusta el plátano.
Sí, lo sé, menudas elecciones de vida hago.
En concreto, no le gusta «el plátano cuando lo cocinas y se queda blandito y da asco».
Ni en bizcochos ni en ningún lado.
Él se lo pierde. Más plátanos para la humanidad.
Bueno, pues hoy para desayunar le he hecho al minigoico unas tortitas de plátano.
Muy recomendable para bebés de 10 meses y adultos de 35, por cierto.
Se me ha ido la mano y he hecho 587 tortitas.
Así que le digo a mi pareja: oye, van a sobrar, coge si quieres.
Prueba una y dice:
— Dios mío, está buenísima. Es de manzana, no?
— Te gusta?
— Sí, está riquísima. De manzana, no?
— Es la mejor tortita que has comido en tu vida?
— Es la mejor tortita que he comido en mi vida.
— PUES ES DE PLÁTANO. Apúntate ésta en tus creencias.
— Eso te da para correo.
Bimmmmmba.
Percepción. Concepto clave y base para entender los síntomas.
Él creía que la tortita era de manzana y que, por tanto, le gusta.
Le llego a decir que es de plátano antes de comerla, y no se la come.
En vez de eso he sido una ninja y le he hecho afirmar varias veces que la tortita estaba riquísima, antes de contarle la realidad.
Que se le grabe: le gusta el plátano, maldita sea.
Te contamos casos curiosos sobre percepción (mil veces mejor que este, por supuesto) y te ayudamos a trasladarlo a tus síntomas para que sea fulminantemente útil.
Cambiar percepciones es cambiar síntomas.
Aprende cómo, super fácil y entretenido, apúntate a los correos: