Las carga el diablo

Tenía que llegar este día, tarde o temprano.

Allá voy, te voy a contar la historia de la escobilla del váter.

(Tiene que ver con los síntomas, te lo prometo)

No se la cuentes a nadie.

Yo (Maite) tendría unos veintiséis años.

El que hoy es mi marido y yo, nos acabábamos de comprar un pisito.

Así que fuimos a comprar lo imprescindible para una convivencia bien avenida: una escobilla de váter.

Fuimos a una tienda, pero no nos convencían las que tenían. Así que fuimos a otra.

Mmmmm, tampoco es la escobilla perfecta, si fuera un poco más pequeña…

Otra.

Cachis, ese color no me mola, pero habría estado bien esa escobilla aerodinámica ultraeficaz con detector ultravioleta de rastros de restos.

Y así una detrás de otra.

Una vez recorrido medio Vitoria, nos fuimos a casa sin escobilla, desolados.

Volvimos a la carga. Seguro que en aquella tiendecita tan cuqui tenían nuestra ansiada escobilla.

Ah, pues no.

Total, nos recorrimos el otro medio Vitoria que nos quedaba.

Dos días de nuestras jóvenes vidas perdidos.

Frustrados y resignados, nos fuimos a los chinos a por una escobilla provisional.

Hemos ido sustituyéndola por sucesivas escobillas provisionales hasta el día de hoy, 20 años después.

Surrealista pero real.

Ostras, ¿y esta me va a hablar a mí de síntomas?

De escobillas mejor que no, pero de síntomas sí puedo hablar, para que no te pase lo mismo: parálisis frente a una decisión.

Hay ocasiones en las que postergar una y otra vez una decisión va acarreando consecuencias cada vez peores.

El miedo a equivocarse o a fracasar hace estragos.

Otras veces es la búsqueda de la solución perfecta y definitiva la que paraliza.

¿Cuáles son las consecuencias de no decidir?

En mi caso, las consecuencias fueron aguantar las risas de la familia durante una buena temporada. Todavía nos lo recuerdan.

¿Y en tu caso?

Las pequeñas y grandes decisiones te están esperando: ir a ese viaje, mandar al carajo las pastillas, tomarte ese vinito tan rico, entrar en este «goicomundo»…

Decisiones perfectamente decidibles, con consecuencias imperfectamente predecibles.

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