El mejor consejo de dolor que te doy este año
Debe ser que se acerca la Navidad, porque te voy a regalar un consejo que podría estar dentro de un curso como ejemplo.
Vas a ver en 30 segundos qué pedazo de briconsejo. Goiconsejo.
Hoy he soñado que había un perrito muy pequeño, del tamaño de un melón, con unos pinchos enormes y duros en la colita.
Como una mezcla de escorpión y perrito.
Correteaba a mi alrededor todo el tiempo y yo intentaba no pisarlo.
Por él y por mí, para no pincharme.
Pero me despisto un momento y ZAS, lo piso y me pincho.
Casi me muero del dolor.
Horrible, te lo juro. Qué dolor.
Ufff, fatal.
¿Dolor real?
¿Imaginario?
¿Imaginado?
Dime tú.
¿Eso qué es?
¿Crees que ha sido real mi dolor?
¿Me crees cuando te digo que casi me muero de dolor?
Y lo más interesante…
…
…
…
…
En ese momento, ¿qué me habrías dicho para ayudarme?
Piénsalo.
Es fácil, verdad?
“Inés, estás soñando, todo está bien. Estás en casa, no hay ningún perrito escorpión, no puede hacerte daño.”
No me dirías “tu dolor no existe”, me dirías “el perrito escorpión no existe”.
Y todo lo demás se disolvería.
Ves? Esto podría ser algo de dentro de un curso.
Pero no, los ejemplos de dentro son mejores porque no los he hecho yo, sino los inteligentes y sabios de GoiGroup.
Yo solo escribo tonterías.
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